Esta nieve rosa no es tan idílica e inofensiva como parece

LaLocura Network June 30, 2016 Comments Off on Esta nieve rosa no es tan idílica e inofensiva como parece
Esta nieve rosa no es tan idílica e inofensiva como parece

¿Sabías que existe la nieve rosa? Es igual que la que puedes encontrar en cualquier otro lugar del mundo, pero llegada una determinada época del año se tiñe de pasteloso color rosa, tal y como puedes ver en la imagen de portada -dicen que cuando se pisa, el tono es aún más intenso y llamativo. La existencia de este fenómeno ha intrigado a la humanidad durante décadas y hasta el mismísimo Aristóteles citaba semejante acontecimiento en sus tratados sobre ciencia y naturaleza.

Tuvo que pasar un buen tiempo hasta que se descubriera que la watermelon snow, como se conoce en inglés, es producto de una microalga llamada Chlamydomona nivalis, capaz de sobrevivir en lugares de gran altitud (es decir, con poco oxígeno) y temperaturas muy bajas, como las altas montañas. Llegado el buen tiempo, las microalgas, para protegerse del efecto de los rayos UV del sol, emiten una gran cantidad de esporas que contienen un pigmento rosáceo que tiñe la nieve. Cuando la nieve se oscurece, provoca que esta se caliente antes y se derrita más rápido.

“Imagina vestir una camiseta negra en lugar de una blanca a pleno sol. Se siente mucha más calor. […] Lo mismo pasa en la nieve: más calor significa más derretimiento”, indica Stefanie Lutz, geobióloga del GFZ (el centro alemán para investigación en geociencias). Precisamente este comportamiento ha llevado a Lutz a publicar, junto a su colega Liane Benning y otros colaboradores más de varias universidades, un nuevo estudio sobre la nieve rosa, en el que se pone de manifiesto que mientras que las comunidades de bacterias difieren de unos lugares a otros, el alga que habita en la nieve y produce el efecto watermelon snow es global, de forma que es hora de tener este fenómeno más presente y vigilarlo de cara al cambio climático y cómo afecta a la nieve y a la fundición del hielo.

Liane G. Benning/GFZ

Este microalga es capaz así de cambiar el albedo de la nieve (el porcentaje de radiación que una superficie refleja en función de la radiación que incide sobre ella), pudiendo llevar a una disminución del 13% respecto a la nieve blanca -podría llegar a influir por tanto en la ya de por sí preocupante subida del nivel del mar. Los modelos climáticos actuales tienen en cuenta cómo los incendios forestales o el polvo del Sáhara afectan al albedo, sin embargo los efectos biológicos de la Chlamydomona nivalis no se contemplan.

El alga de la discordia bajo el microscopio – Liane G. Benning/GFZ

Lutz teme además que esto se convierta en una efecto dominó sin control, donde la nieve derretida por las altas temperaturas haga florecer más aún la microalga, esta oscurezca la nieve y la funda más, creando más agua (que también oscurece la nieve) y termina alimentando de nuevo a las algas. Un círculo vicioso, vaya. Joseph Cook, glaciólogo de la Universidad de Sheffield involucrado en otro estudio parecido en Groenlandia manifiesta una preocupación similar. “Una pequeña cantidad puede tener un gran efecto”, apunta Cook.

Seguro que a partir de ahora miras este curioso y llamativo fenómeno con otros ojos.

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